“Pido a la población que nos dé una oportunidad, pido un mes”. Así lo ha rogado Pedro Tresgallo, Director de la Fundación Cuin, dedicada a la ayuda y protección de la infancia y juventud de Cantabria y que gestiona, entre otros Centros, el de acogida a migrantes no acompañados de Castro Urdiales, en relación a los jóvenes de entre 16-17 años que han llegado o van a llegar de Canarias, Ceuta o Melilla, hasta un máximo de 18 menores.
En una entrevista concedida a Onda Cero Castro, Pedro Tresgallo, ha salido públicamente a informar y a desmentir bulos como los que atribuían graves daños al mobiliario urbano y el interior de la vivienda del Centro de acogida de Mioño. También, a explicar el funcionamiento de estos hogares y del trabajo que la Fundación lleva haciendo desde hace 33 años, “para dar oportunidades a las personas vulnerables que menos oportunidades tenían sin distinguir color o pueblo”. Puedes volver a escuchar la entrevista en este enlace:
Tresgallo ha contado que la Fundación Cuin, entidad sin ánimo de lucro, gestiona siete casas en cinco pueblos de Cantabria, algunos muy pequeños, integradas “perfectamente” y donde no se había vivido una situación como las que se están viviendo ahora.
Pedro confía en que pronto todo entre en una dinámica de normalidad, aunque reconoce que “hay un caldo de cultivo, que nos está perjudicando, y en el que se dan respuestas muy básicas a problemas muy complejos, como la emergencia de la inmigración”.
La casa de acogida de Mioño cuenta con un equipo de 18 profesionales socio educativos, un director responsable de hogar, tres educadores, 8 integradores sociales, 4 mediadores interculturales, y 4 auxiliares de servicios generales.
El inmueble está preparado para acoger a un máximo de 18 menores, que vienen con unas circunstancias muy complejas e incluso alguno con deudas contraídas al venir en las pateras.
Actualmente hay seis de entre 16 y 17 años. Dispone de siete habitaciones y tres baños, nada que ver con los espacios en los que han estado en Canarias con colchones en el suelo para 400 jóvenes.
El principal objetivo que se busca tras su llegada al Centro es romper la barrera de la lengua y empezar a comunicarse cuanto antes para facilitar su vida diaria y su integración.
Respecto a los incidentes del fin de semana, el relato que ha hecho Pedro coincide con el que ha proporcionado la Consejera y de lo que hemos informado.
El de Mioño, ha dicho, “es un hogar para un perfil determinado de chicos y los tres que han sido trasladados han demostrado que no estaban en el lugar adecuado”.
Ha recordado, al respecto, que es “un hogar abierto, sin guardas, con profesionales de la educación social” y que estos chicos se tomaron un tiempo libre “que no estaba autorizado”, ya que en el Centro hay “unos horarios, unas responsabilidades y unas tareas que cumplir”.
Un espacio donde damos una oportunidad, “y estaremos a piñón con quien quiera aprovecharla, pero quien no cumpla con normas, horarios y responsabilidades vamos a tener una respuesta”.
Pedro Tresgallo, que ha pedido una “oportunidad”, se ha referido también al equipo de profesionales “que está sufriendo una situación estresante a nivel personal y profesional”, y ha reprochado a quienes se dedican a grabar en sus móviles a los jóvenes cuando salen a la ventana.
Por eso, ha insistido en pedir tranquilidad a los vecinos, y ha asegurado que la mayor parte de los jóvenes quieren trabajar, para también saldar las deudas de las pateras, si bien primero tienen que aprender la lengua y tener algún tipo de formación y papeles, algo que “tendremos que hacer en tiempo record ya que a los 18 años, cesa la tutela y guarda del Gobierno regional y entonces buscaremos apoyos alternativos junto a otras entidades para que no queden en la calle”.
Finalmente, ha dado algunos datos: 9 de cada día menores en hogares de protección estudian o trabajan, y 6 de cada diez menores migrantes en un plazo de 3-4 años están trabajando.
































