Desde el colectivo de voluntarios Mi pueblo limpio creen que es difícil cambiar una costumbre tan arraigada y normalizada como la de tirar colillas al suelo. “Es un problema global. Hablamos de 4,5 billones de colillas lanzadas a la Naturaleza cada año“, subrayan.
El sábado crearon una pequeña exposición de 14.000 colillas en el paseo marítimo de Castro Urdiales e intentaron explicar a todos los que pasaban por allí lo tóxicas que son para el medioambiente.
“Nunca sabremos a cuántas personas convencimos, pero por pocas que hayan sido habrá merecido la pena. Hubo tiempo para todo: recogimos 2.500 colillas en pleno centro, dibujamos una especie de fondo marino con ellas, regalamos ceniceros portátiles, y charlamos mucho con los transeúntes“, cuentan en sus redes.































