La delegación cántabra que viajó la semana pasada a los campamentos saharauis, vuelve con una certeza de que la emergencia humanitaria se profundiza en un contexto marcado por recortes que superan el 40 % respecto al año anterior, según alertó la Media Luna Roja Saharaui (MLRS) y que, según manifestaba la ministra de Cooperación Fatma Mehdi en un reciente encuentro mantenido con responsables del movimiento solidario, alcanza ya el 51 %.
La vida en los campamentos «se sostiene hoy en un equilibrio frágil que no debería depender solo de la resistencia de un pueblo que lleva cincuenta años en refugio forzado».
Los llamamientos de la Media Luna roja saharaui son claros. Las raciones de alimentos se han vuelto a reducir por falta de financiación, después de que el déficit presupuestario del programa de asistencia superara el 30 % y dejara a miles de familias sin los productos esenciales de la cesta básica.
«En este escenario, las familias no pueden garantizar una dieta mínima y se registra un aumento sostenido de la malnutrición y la anemia, especialmente entre niños y mujeres. Las ONGs confirman que la emergencia es estructural: reducciones recurrentes en las cestas alimentarias, escasez creciente de agua potable, falta de medicación y deterioro de infraestructuras básicas. Son señales de un sistema humanitario tensionado hasta el límite, incapaz de cubrir con regularidad necesidades esenciales de una población refugiada que supera las 170.000 personas», explica Cantabria por el Sáhara.
Durante su viaje, se constató este deterioro en hospitales, centros educativos y proyectos de atención a la discapacidad. Aun así, «lo que sostiene la vida en los campamentos no es la ayuda humanitaria, que ya no alcanza, sino la capacidad de la administración para organizar, resistir y mantener servicios esenciales con recursos cada vez más escasos.
Esa fuerza no debería confundirse con suficiencia, señalan desde la ONG. Incluso proyectos básicos como la distribución de agua, el abastecimiento alimentario o los suministros sanitarios dependen hoy de fondos cuya continuidad está en riesgo».
El viaje coincidió en España con el debate político en torno a la Reunión de Alto Nivel con Marruecos y la lectura «parcial e interesada» de la Resolución 2797, «una narrativa incompleta que ignora el marco jurídico internacional, invisibiliza el conflicto y desplaza la atención de la emergencia humanitaria. Mientras se reforzaban discursos diplomáticos alejados de la realidad del terreno, los recortes de financiación están impactando directamente a la población. La distancia entre lo que se debate y lo que se vive en los campamentos es hoy más grande que nunca. La emergencia es real. Pero también es real el esfuerzo del pueblo saharaui para sostener la vida diaria pese a la escasez. No podemos pedirles que lo hagan solos”, afirma Cantabria por el Sáhara.
Tres urgencias que no admiten aplazamiento:
- Atender de forma inmediata el llamamiento de la MLRS, el Consorcio de ONGD y las agencias internacionales, reforzando la ayuda en alimentación, agua y medicación.
• Reconocer y apoyar la labor de la administración saharaui, cuyo trabajo sostiene los servicios básicos a la población refugiada bajo una presión humanitaria creciente.
• Romper el silencio político en España, porque callar ante esta realidad contribuye a normalizar una injusticia que dura cinco décadas.
La delegación regresa con un mensaje que se repite en cada casa, cada centro y cada jaima: “hablen del Sáhara Occidental. No permitan que el silencio sea otra forma de abandono.”





























