El Ayuntamiento de Castro Urdiales licita el contrato de obras para la puesta en valor de la plaza de la Barrera y su entorno, que supondrá la mejora de este emblemático espacio de la ciudad y la peatonalización de la calle Bilbao, integrando esta calle en la estética y funcionalidad de la plaza de La Barrera, permitiendo únicamente el paso de residentes y servicios.
El importe del contrato asciende a 1.895.323 impuestos incluidos y las obras tienen un plazo de ejecución de 4 meses.
La Plaza de la Barrera será objeto de una renovación integral con el objetivo de mejorar su diseño urbano y convertirla en un espacio más amable, accesible y funcional, reforzando su papel como punto de intercambio social y encuentro ciudadano en el centro de Castro Urdiales.
Uno de los aspectos clave del proyecto será la reordenación del espacio, permitiendo liberar el área central de obstáculos para generar una superficie amplia, versátil y multifuncional. Para ello, se prevé el traslado de algunos de los árboles actualmente ubicados en el centro de la plaza, lo que permitirá la creación de un espacio abierto, idóneo para la celebración de eventos, actividades culturales o como zona de juego libre para la infancia.
En ningún caso se procederá a la tala de ejemplares; todos los árboles serán reubicados dentro del ámbito de la obra o trasplantados a otros espacios verdes del municipio. Además, se contempla una actuación en los límites de la plaza con la antigua carretera N-634 (Ronda), donde se llevará a cabo la demolición parcial del muro existente con el fin de mejorar la permeabilidad peatonal y facilitar un acceso más directo y visible desde esta vía al corazón del espacio público. Esta medida contribuirá a integrar mejor la plaza en su entorno urbano inmediato.
En el lateral sur se proyecta un incremento de la superficie de zonas verdes, creando una franja vegetal que actúe como transición hacia la antigua carretera nacional. Esta intervención no solo mejorará la calidad paisajística del entorno, sino que también contribuirá a reducir el impacto visual y acústico del tráfico rodado, incrementando el confort ambiental de la plaza.
SE ha proyectado un nuevo diseño central de la plaza, caracterizado por una configuración más diáfana que permite poner en valor el kiosco existente como elemento central del espacio público. La apertura del espacio y la reordenación del arbolado favorecen su protagonismo, consolidándolo como punto de referencia y encuentro en el entorno urbano
Por último, uno de los elementos fundamentales de la intervención será la renovación completa de los pavimentos, actualmente en mal estado y con deficiencias de accesibilidad. Esta actuación permitirá además eliminar el escalón existente entre la plaza y la calle Bilbao, generando una superficie continua y plenamente accesible que refuerce la conexión peatonal entre ambos espacios. Para su ejecución será necesaria la demolición completa del pavimento actual, seguida de la excavación y extendido de una capa de zahorra artificial para garantizar una nivelación adecuada. Sobre esta base se ejecutará una solera de hormigón HA-25 de 12 cm de espesor, que servirá como soporte estructural, y finalmente se colocará un nuevo pavimento compuesto por losas de piedra caliza azul tipo Dobra o similar, en formato de 120 x 100 cm y 6 cm de espesor, con acabado abujardado, que dotará al conjunto de una imagen sobria, uniforme y duradera.
El nuevo diseño de la plaza contempla también la instalación de un número elevado de bordillos y encintados de piedra natural, que permitirán delimitar de forma precisa los diferentes ámbitos del espacio público. Estos elementos se dispondrán tanto entre los distintos tipos de pavimento como entre los pavimentos y las zonas verdes, asegurando una transición estética y funcional entre materiales y usos.
Su incorporación contribuye a ordenar el conjunto, reforzar la legibilidad del espacio y mejorar el acabado general de la actuación Asimismo, se incluye una partida específica para la hidrolimpieza de la escalinata de piedra existente, con el objetivo de recuperar su valor patrimonial y funcional sin necesidad de sustitución, reforzando la integración de elementos históricos en el nuevo diseño urbano.
Finalmente, se considera necesario renovar los colectores de drenaje para dotarlos de la capacidad suficiente que permita recoger y evacuar adecuadamente los caudales generados por las precipitaciones. La actuación proyectada contempla la sustitución de los tramos de red obsoletos y la instalación de nuevas conducciones con secciones adecuadas a los nuevos escenarios de escorrentía, contribuyendo así a prevenir inundaciones, mejorar el funcionamiento hidráulico del sistema y aumentar la resiliencia del entorno urbano frente a fenómenos meteorológicos extremos.
































