
La celebración de este homenaje llega después de que el ministro de Política territorial y Memoria Democrática comunicara personalmente a las familias la identificación genética de Cecilio Romaña Ortaneche, Alejandro Miquelarena Quintana y Luis Portillo San Emeterio, poniendo fin a décadas de incertidumbre y búsqueda.
La Alcaldesa de Castro Urdiales, Susana Herrán, ha dicho que es “un orgullo y un honor” contar hoy con el ministro, en un acto que “no es solo institucional sino también un acto humano, de reconocimiento y de que estos tres vecinos castreños vuelvan a su casa, con su familia, después de ser asesinados víctimas de la represión; yo creo que hoy con este acto se va a resarcir con toda la dignidad que les debemos lo que les arrebataron en su momento”.
Un día, añadía, “muy emocionante para los castreños y sobre todo para las familias”.
Por su parte, el ministro de Política territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha agradecido la celebración del acto de reconocimiento y homenaje a tres jóvenes que en 1937 perdieron la vida y que casi 90 años después regresan a su casa, tras haberlos identificado y de haber tenido la agridulce sensación de trasladarles personalmente a los familiares que se habían recuperado los restos.
El ministro hablaba de la emotividad del acto, “una mezcla de alegría y dolor, porque perdieron la vida de manera vil y de alegría por saber que podrán reposar en el lugar que quieran sus familiares para darles el definitivo descanso”. Y es que esto responde, decía, “a uno de los principios de la Ley de memoria democrática que es el reconocimiento a las víctimas y la dignidad de que se conozcan sus historias”.
ministro ha señalado la importancia de la recuperación de “cada una de las historias que componen el mosaico de la historia de nuestro país”, y se ha mostrado “emocionado” por haber procurado que estos tres hombres haya podido “volver a casa, casi 90 años después”.
Luis Portillo tenía apenas 22 años cuando fue asesinado. Procedía de una humilde familia marinera de Castro Urdiales y había combatido en las filas republicanas hasta la caída de Santander. Junto a Alejandro Miquelarena y Cecilio Romaña emprendió el regreso a casa con la esperanza de reencontrarse con los suyos. Nunca llegó. Fueron detenidos, golpeados y asesinados en el Alto del Machorro, en Mirones (Cantabria), el 6 de septiembre de 1937.
Romaña era pescador, padre de cinco hijos y afiliado a la CNT. La guerra le arrebató su trabajo, su tranquilidad y finalmente su vida. Combatió en algunos de los episodios más duros de la guerra en el norte y, cuando ya todo parecía perdido, intentó regresar a su hogar. Fue detenido junto a sus compañeros y asesinado.
Miquelarena, también pescador, tuvo que abandonar la escuela siendo niño para ayudar a su familia. Su compromiso social le llevó a ejercer como concejal del Ayuntamiento de Castro Urdiales y más tarde a incorporarse a las filas republicanas. Tenía 27 años cuando fue asesinado.
Torres -que ha estado acompañado del delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, de la alcaldesa de Castro Urdiales, Susana Herrán, de la subsecretaria de Política Territorial y Memoria Democrática, Berta Pérez, y de la directora general de Atención a las Víctimas, Zoraida Hijosa- ha hecho mención del momento, el pasado abril, en el que comunicaba por teléfono a los familiares (Eduardo Lazcano, Ernestina Olavarría y Alejandro Miquelarena) la identificación de los restos de estas tres víctimas. “Poníamos el broche a años y años de búsqueda y obstáculos, a décadas de injusticia y silencios”, ha indicado.
Finalmente, el ministro también ha lanzado un mensaje sobre el valor de democracia: “en una democracia sana, que esté orgullosa de sí misma y que esté construida por quienes recogimos un país de cuatro décadas de autoritarismo, de totalitarismo, de dictadura y de privación de derechos tiene que compartir, creo que unánimemente, que estos gestos son de justicia, y que deben hacer prevalecer, sobre todo entre la gente joven, qué significa vivir en democracia, que no es perfecta pero todo es peor con un régimen autoritario que impide libertades, reprime al que opina lo contrario, que oprime, mata y tortura a los que tienen una visión distinta de la vida”.
Por parte de los familiares, Amparo Miquelarena, reconocía que este acto supone «una alegría muy grande, después de tantos años oyendo hablar del tío de mi padre, hemos sabido dónde estaba».
Esta tarde, a las 16 horas, darán sepultura a sus restos en el panteón familiar del cementerio de Ballena.
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