Nervios, orgullo y el peso de la responsabilidad para cumplir el papel de trabajar en beneficio de los cántabros. Son las sensaciones del nuevo diputado nacional del PSOE, el concejal castreño Pablo Antuñano, en las primeras horas en el cargo desde su toma de posesión ayer martes.
Tras el pleno ayer, Antuñano vive hoy su primera sesión de control al Gobierno en una jornada completa de actividad parlamentaria, de la que le hemos sacado unos minutos para charlar con él.
Pablo Antuñano está “disfrutando” de esta nueva experiencia aunque no oculta los nervios iniciales “al estar en un lugar tan emblemático donde reside la soberanía nacional”. Ha dicho que siente “orgullo” pero también “la responsabilidad para cumplir con el papel de trabajar para los cántabros y dar voz a sus problemas y necesidades”.
Acompañado de su familia en el día de ayer, Antuñano tiene palabras de agradecimiento para Pedro Casares “porque es un honor percibir el legado que deja y el pesar del grupo por perder a una pieza clave” (ocupa el puesto que Casares dejó para ser Delegado del Gobierno en Cantabria).
Destaca también la “acogida excepcional” que le ha dado el grupo parlamentario socialista, especialmente Pachi López, en una jornada de saludos y presentaciones. Destaca también la “cordialidad” con otros representantes políticos más allá del hemiciclo, como “la cercanía” del diputado Rufián.
En cuanto a su cargo, será portavoz de la Comisión de Comercio y recoge “la carpeta” de Casares sobre proyectos que quieren impulsar. En este sentido, intentará llevar iniciativas que puedan solucionar los problemas y necesidades de los cántabros y cree que podrá trasladar a los responsables de otras áreas cuestiones que preocupan en Cantabria.
De lo vivido esta mañana en la sesión de control, una “sesión bronca” como suele ser ya habitual, Pablo Antuñano espera que impere la crítica política pero “sin perder el respeto y las buenas formas”, algo que según nos ha dicho, hoy no ha sido así.





























